Mercado de los peces en México

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Mi condición de hijo de emigrantes me dio la oportunidad de nacer y vivir 12 años en un país maravilloso como es México. Siempre que tengo oportunidad vuelvo, ya sea por trabajo, familia o de vacaciones. Su enorme biodiversidad facilita presenciar manifestaciones extraordinarias de la Naturaleza, como la que tuve ocasión de ver el año pasado en Escobilla en el Estado de Oaxaca, al coincidir con la semana de la “arribada” durante la que miles de tortugas, de la variedad Golfina mayoritariamente, llegaban a desovar a este santuario, de los que hay pocos en el mundo y una buena parte se encuentran en México, protegidos y gestionados por el gobierno, asociaciones ecologistas y especialmente por los lugareños.

"Arribada" de Tortuga Golfina en Oaxaca

La fuerte tradición acuariófila mexicana ayudó a que mi afición por los peces comenzara a una edad temprana. Por el año 1975 tuve mi primer acuario, muy parecido a como lo entendemos actualmente, pero ya antes habíamos tenido en casa unos pequeños acuarios decorados artesanalmente muy parecidos a los nanoacuarios de hoy en día. Nos los entregaban con unos pequeños Guppys salvajes, muy comunes allá al igual que otros vivíparos como los Mollys o los Xiphos, de los que tuve ocasión de capturar algunos ejemplares para criar en mis acuarios siendo niño. Aquellos mini acuarios los vendían en un lugar al que siempre estaba deseando acudir con mis padres, lo llamaban el “Mercado de los peces”. El recuerdo de aquellos episodios hicieron que quisiera volver a reencontrarme con esos lugares, disfrutar de su singularidad y ver como habían evolucionado desde mi niñez.

Localicé en el D.F. dos mercados de peces, el Mercado Emilio Carranza en la calle Imprenta de la colonia Morelos y el Mercado Nuevo San Lázaro en la calle Rio Frío de la colonia Pueblo de Magdalena, Mixhuca. Casualmente están a unos 10 minutos el uno del otro así que me resultó sencillo visitar los dos en una mañana.

El aspecto de estos dos grandes mercados es como el de cualquiera de los muchos mercados de abastos que hay en esa ciudad, con la diferencia de que los puestos son pequeños comercios de acuariofilia donde mucho de los ejemplares están embolsados listos para llevar, ya sean peces, plantas, alimento vivo o invertebrados

Especialmente llamativas resultan las raciones de alimento vivo al que las ve por primera vez. Las bolsas de color naranja intenso son raciones de Dafnia o “pulga de agua” y las que tienen ovillos de finos, largos y ondulantes gusanos de color marrón-rojizo son raciones de Tubifex.

La mayoría de peces que podemos encontrar son los habituales de venta en el mercado español como Cíclidos africanos, Discos o Tetras, aunque se encuentran también especies menos conocidas propias del país y del continente americano, como alguna variedad de pejelagarto, o unos curiosos ejemplares de pez aguja de agua dulce, muy parecidos a los africanos que se ven rara vez en el mercado español pero muy distintos en cuanto a mantenimiento.

Las instalaciones de agua dulce cuentan con unos sencillos acuarios de exposición con filtros de decantación y mucha aireación, en ellos se mantienen la mayor parte de los animales y se devuelven los que estaban expuestos en bolsas que no hayan sido vendidos al final del día.

Los puestos que se dedican al agua salada cuentan con instalaciones más técnicas, entre sus equipamientos podemos ver espumadores, ozonizadores o lámparas germicidas instalados en un sump como estamos habituados a verlo en las tiendas españolas.

A la vista de las fotos puede parecer que no sean las instalaciones más idóneas para el desarrollo de la actividad, pero las aguas están limpias,  los animales presentaban un buen aspecto y no aprecié mortandad en los tanques, ni siquiera en los puestos que estaban aclimatando animales que les descargaban de un pequeño camión en ese mismo momento.

Además de animales vivos podemos encontrar también cualquier accesorio o aditivo para acuarios, sea de agua dulce o salada. Las marcas americanas como Seachem son las que tienen mayor presencia en las estanterías, comparten espacio con marcas chinas como la conocida AZOO y otras que no se ven en el mercado europeo. También podemos comprar un acuario completo o pedir uno a medida que nos fabricarán delante de nosotros y que nos entregarán en un par de horas.

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La gran actividad comercial de estos mercados, su solera y el enorme parecido a sus homólogos asiáticos, padres de la acuariofilia moderna, no deja lugar a dudas de la importante tradición acuariófilia mexicana.

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Sobre el autor: Moisés, propietario de Taxcomascotas en Pontevedra; más de 15 años de experiencia en el sector, gran apasionado de su trabajo y de la acuariofilia, es colaborador de Acuarística.